El tiempo de volver a casa llegó y, con él, mi graduación. Me convertí en ingeniera y comencé a ejercer, entrando de lleno en una etapa completamente nueva de mi vida. Sin embargo, nunca dejé de hacer mándalas.
Todo lo contrario.
El curso que había impartido me había dejado algo muy claro: yo podía enseñar. Y aún más importante, entendí que aquello que no se comparte, se pierde.
Con esa certeza, diseñé mi propio curso. Y para mi sorpresa, no fue difícil encontrar personas interesadas. Poco a poco comencé a trabajar con academias dedicadas a cursos relacionados con espiritualidad y salud, espacios donde mi trabajo encontraba sentido y resonancia.
También empecé a realizar conferencias, en las que explicaba no solo cómo hacer mándalas, sino su profundidad, su origen y cómo, de una forma u otra, se encuentran presentes en todos los rincones de nuestra vida: en la naturaleza, en los ciclos, en las estructuras, en el arte y hasta en lo cotidiano.
Hasta que un día, de manera espontánea, se me ocurrió hacer un video contando la historia de los mándalas, me grabé y lo publiqué.
Y nuevamente, todo cambió.
Como la propia vida, como los mándalas mismos: en constante movimiento.
El interés que surgió fue mucho mayor de lo que jamás hubiera imaginado. Personas de todo el mundo comenzaron a conectar con el mensaje, con la historia y con la práctica. Fue entonces cuando decidí publicar mi trabajo en diferentes mercados en línea.
Para cuando me di cuenta, mis ingresos por la venta de mándalas eran mayores que los que obtenía como ingeniera.
Aun así, seguí haciendo ambas cosas. Crecí en ambas direcciones, sin tener que elegir entre una u otra. Todo fluía.
Podía hacer mándalas en cualquier momento: en mis descansos en el trabajo, por las noches mientras veía televisión, en momentos de pausa entre responsabilidades. No importaba el lugar ni el contexto; siempre podían ir conmigo.
Y con ellos, de alguna manera, venía también todo lo que habían traído a mi vida: la libertad, la expansión y una forma completamente nueva de entender la abundancia.
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