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El discurso de Valmy, Jean-Marie Le Pen

Este discurso fue pronunciado por Jean-Marie Le Pen en la apertura de la campaña presidencial de 2007. Bajo el impulso de Alain Soral, que es su pluma principal, y que se unió a su equipo de campaña unos meses antes, utiliza el símbolo de la Batalla de Valmy, donde el ejército popular francés derrotó a los ejércitos de coalición de los imperios prusiano y austriaco, al grito de "¡Viva la nación!” para llegar a los franceses de todos los orígenes. Una declaración de reconciliación nacional, que en cierto modo es una premisa de la organización Igualdad y Reconciliación. A pesar de nuestra ruptura con el Frente Nacional (donde esta línea es
minoritaria), seguimos muy apegados a este discurso, que ha sido fuente de mucha esperanza para muchos de nosotros.

EL DISCURSO DE VALMY

(discurso pronunciado en la ciudad de Valmy el miércoles 20 de septiembre de 2006, por Jean Marie Le Pen)

Francesas ,franceses
Si hoy me dirijo a ustedes desde el molino de Valmy, el lugar simbólico donde nuestro país en peligro fue salvado, es porque Francia se encuentra de nuevo en un punto de inflexión en su historia. En uno de esos momentos cruciales, decisivos y raros, cuando nuestro país, para seguir siendo él mismo, debe romper brutalmente con un presente que lo aflige, retomar el curso de su destino...

Otros, de mala fe, seguirían afirmando que Valmy -un símbolo nacional y republicano, si es que alguna vez lo hubo - nos estaría prohibido. ¿Con qué derecho estas personas, a menudo de las élites más ilegítimas y corruptas, nos impiden acceder a este lugar? Ellos que han traicionado a
la Nación, a su pueblo y a la República en Maastricht y en otros lugares... Qué derecho tienen estos internacionalistas de derecha y de izquierda para impedirnos el uso de este símbolo, los que, a través de su política de interés egoísta, o a través de la ingenuidad que conduce a la misma sumisión, han entregado a Francia a las potencias extranjeras de la inmigración salvaje y la globalización...

Mis queridos conciudadanos, con mi presencia aquí justificada e iluminada, he venido a anunciar que un nuevo Valmy nos espera. Una nueva amenaza, un nuevo desafío, una nueva esperanza.... para que la historia de una Francia forjada en la grandeza de Vercingetórix, San Luis, De Gaulle... continúe o (en cambio) para que desaparezca, desollado, aniquilado, envuelto en el magma euroatlántico, entregado a la Organización Mundial del Comercio y sometido a la eutanasia de la OTAN. En verdad os digo que dentro de siete meses, lo que es decir mañana, será cuestión de derrotar o perecer, de levantarse o de someterse. Las circunstancias son nuevas, pero la historia es la misma.... Como en los días de los ejércitos de Kellermann y Dumouriez, Francia, una vez más al frente de Europa, se encuentra en una encrucijada, dueña de su destino.... Ya sea unida y decidida como los valerosos soldados de Valmy, derrota una vez más a las potencias hostiles venidas a afligirla, al grito de "¡Viva la Nación!” o, empujado por élites históricamente suscritas a la traición, abandona por un simple voto su historia y su alma a los ejércitos enemigos del liberalismo mundializado, el comunitarismo, la inmigración salvaje y la regresión.

Una visión terrible pero tristemente real de nuestra pobre Francia donde la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad están abandonando cada día un poco más nuestro suelo y nuestras vidas, hasta el punto de que nosotros, franceses originarios o recientes, nos hemos convertido en extranjeros molestados en nuestro propio país! Por eso, en estas gloriosas tierras de Valmy, yo, Jean-Marie Le Pen, hago un llamamiento a todos los que aman a Francia para que se unan en torno a mi candidatura. Sí, todos ustedes: campesinos, artesanos, comerciantes, empleados, estudiantes, desempleados, trabajadores y empresarios, artistas y científicos. Y a ti también,
francés de origen extranjero, te invito a unirte a nosotros. Vosotros, a los que muy bien habíamos sabido asimilar en el pasado, cuando nuestro hermoso país despertó el deseo y el respeto, antes de la devastación de mayo del 68 hubiese difundido por todas partes el odio a lo que es ser francés, el odio a los demás y (hasta) a uno mismo. Sí, ustedes también, franceses de
origen extranjero, les pido que compartan nuestros valores, siempre que respeten nuestras costumbres y leyes, siempre que sólo aspiren a crecer en este país a través del trabajo, estamos dispuestos, como siempre hemos hecho en el pasado, a integrarnos en el crisol nacional y republicano, con los mismos derechos pero también con los mismos deberes. Había un Platini, un Zidane... ¿por qué este gran propósito ya no es posible mañana?...

  

Este discurso en formato PDF y traducido al español, consta de 11 páginas.

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