Domina tu reacción
Existe una diferencia enorme, aunque poco discutida, entre reaccionar y responder. Reaccionar
es dejar que la emoción del momento dicte la palabra, la decisión o la acción de forma
inmediata. Responder es permitir que exista un espacio, por breve que sea, entre lo que se
siente y lo que finalmente se decide hacer con eso que se siente.
La gestión emocional no consiste en no sentir enojo, frustración o indignación. Consiste en no
dejar que esas emociones, legítimas en sí mismas, tomen el control total de las decisiones sin
pasar antes por el filtro de la sabiduría. Un mal manejo emocional, sostenido en el tiempo, no
solo afecta el estado de ánimo del momento; afecta relaciones, decisiones de negocio, liderazgo
y el rumbo completo de una vida.