Más Allá de las Luces y la Primera Nevada
Cuando pensamos en la Navidad en Corea del Sur, la mente suele volar a las escenas idílicas de los K-dramas: parejas que se besan bajo la primera nevada del año, calles resplandecientes y un ambiente de romance puro. Sin embargo, la celebración real en el país asiático tiene particularidades fascinantes que la alejan por completo de las tradiciones de México y otros países de Occidente. Más allá de la ficción, la Navidad coreana es una fiesta con su propia identidad. A continuación, revelamos las 5 diferencias más sorprendentes y contraintuitivas que probablemente no conocías.
1. Es más un San Valentín que una Nochebuena Familiar
A diferencia de la tradición occidental centrada en la familia, en Corea del Sur la Navidad es predominantemente una festividad para parejas, muy similar a un segundo Día de San Valentín. Este fenómeno refleja la influencia de la cultura de consumo y la priorización de las relaciones románticas en la vida urbana moderna, adaptando una tradición global para llenar un espacio en el calendario local de celebraciones. Es la fecha ideal para que los enamorados tengan citas, paseen por las avenidas iluminadas y disfruten de cenas especiales. Quienes no tienen pareja, suelen celebrar este día con sus amigos más cercanos.
Un concepto que eleva el romanticismo de la fecha es el "Gobaek Day" (Día de la Confesión), que ocurre cada 17 de septiembre. Esta no es una fecha aleatoria; es una ingeniosa fusión cultural que une una festividad global con un pilar de las citas coreanas modernas: la celebración de hitos como los 100, 200 o 1000 días de relación. Si una pareja comienza su noviazgo en el Gobaek Day, su aniversario de 100 días coincidirá exactamente con el 25 de diciembre, convirtiendo la Navidad en una fecha doblemente significativa.
Esta festividad está tan orientada a las parejas que, según explica el "Nómada Channel", en la víspera de Navidad se organizan reuniones y citas a ciegas. El objetivo es simple: ayudar a que los hombres y mujeres solteros no se preocupen por pasar solos este día y tengan la oportunidad de encontrar compañía.
2. Santa Claus es un Abuelo... y a Veces Viste de Azul
Santa Claus es una figura muy popular entre los niños surcoreanos, pero no lo llaman "Papá Noel". En su lugar, se le conoce comúnmente como 산타 할아버지 (Santa Harabeoji). Este matiz no es menor. Al llamarlo "abuelo" (할아버지), un término de respeto y cariño reservado para los mayores, la cultura coreana integra sutilmente la figura dentro de una estructura social de influencia confuciana, donde los ancianos son venerados. Es una adaptación que le confiere una familiaridad y un estatus que "papá" no transmitiría de la misma manera.
La flexibilidad en su atuendo revela una visión menos dogmática del personaje, donde el simbolismo del "abuelo que trae regalos" prevalece sobre la estricta iconografía occidental. Aunque es común verlo con su clásico traje rojo, las fuentes Han-A Madrid y Remitly Blog señalan que también es posible encontrarlo vestido con trajes de otros colores, como el azul o el verde, algo que contrasta con la imagen estandarizada que predomina en Occidente.
3. La Verdadera Fiesta Familiar es el Año Nuevo
La razón por la que la Navidad no es una gran reunión familiar en Corea del Sur es porque ya existen otras festividades tradicionales muy arraigadas que cumplen ese rol social. Las dos celebraciones familiares por excelencia son el Chuseok (la fiesta de la cosecha, similar al Día de Acción de Gracias) y, sobre todo, el Seollal (el Año Nuevo Lunar). Estas fechas son sagradas para reunirse con la familia, honrar a los antepasados y compartir tradiciones centenarias.
Sin embargo, el Año Nuevo solar (1 de enero, Saehae) también se considera una festividad familiar. Este día tiene un significado único, ya que tradicionalmente se celebra el cumpleaños colectivo de todos los coreanos; todos cumplen un año más en esta fecha. Según explica la asociación cultural Han-A Madrid, es costumbre comer miyeok-guk (sopa de algas), un platillo que se prepara para recordar el dolor del parto y agradecer los cuidados de las madres.
4. Olvídate del Pavo: El Protagonista es el "Pastel de Navidad"
En la mesa navideña coreana no encontrarás un platillo único y tradicional como el pavo, el jamón o el bacalao. Este vacío culinario subraya el carácter importado y no tradicional de la fiesta. En su lugar, las personas disfrutan de una comida festiva que puede incluir sus platillos favoritos, como el bulgogi (carne marinada), una barbacoa coreana en un restaurante especial o simplemente la comida que más les apetezca.
Sin embargo, hay un postre que es el protagonista indiscutible de la temporada: el 크리스마스 케이크 (keuriseumaseu keikeu) o "pastel de Navidad". Generalmente, se trata de un pastel de nata o helado, decorado con fresas y adornos temáticos. Su popularidad revela el enfoque comercial de la festividad: es un producto adaptable, fotogénico y un regalo muy común y apreciado cuando se es invitado a la casa de alguien durante estas fechas.
5. Cruzando la Frontera: Una Celebración Prohibida
El contraste más impactante se encuentra justo al otro lado de la frontera. En Corea del Norte, la situación es drásticamente diferente: la celebración de la Navidad está terminantemente prohibida desde 2016 por orden de Kim Jong-un.
En lugar de celebrar la Navidad, el régimen exige que el 24 de diciembre los ciudadanos conmemoren obligatoriamente el cumpleaños de Kim Jong-suk, abuela del líder supremo y figura clave en la mitología del régimen, conocida como la "Sagrada Madre de la Revolución".
Según reportes de medios como La Jornada Maya y testimonios en foros como Reddit, cualquier celebración relacionada con la Navidad debe hacerse en el más absoluto secreto. Aquellos creyentes que son descubiertos practicando su fe o festejando se arriesgan a ser arrestados o a enfrentar sanciones severas por parte del estado.
Conclusión: Una Fusión Única de Tradiciones
La Navidad en Corea del Sur es un espejo fascinante de su cultura contemporánea: una hábil fusión de influencias globales con sensibilidades locales. Vemos cómo un rito religioso se seculariza y se convierte en un apéndice de la cultura de pareja (el "segundo San Valentín"). Observamos cómo la tradición gastronómica se elude en favor de un único producto comercial y adaptable: el pastel de Navidad. Se evidencia en la forma en que convive pacíficamente con festividades familiares de profundo arraigo como el Seollal y el Chuseok, e incluso en cómo se sincretiza, con templos budistas ofreciendo sus propios homenajes para promover la armonía religiosa. El resultado es una celebración única, romántica y profundamente reveladora.
¿Te animarías a cambiar la cena familiar por una cita romántica para vivir la Navidad al estilo coreano?
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