“Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices… Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho. Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso...” Mateo 27:11-15.
La integridad es requerida especialmente cuando debemos tomar decisiones. En primer lugar veamos la definición de integridad: tanto en el hebreo como en el griego, integridad es: rectitud, verdad, sinceridad, sin mancha, pureza. En este caso es Pilato, el hombre que debe decidir y enfrenta una difícil decisión, está bajo presión de los judíos, y su esposa lo ha aconsejado. Son momentos que no quisiéramos enfrentar, pero que llegarán.
La integridad nos ayuda a discernir entre la luz y las tinieblas. Barrabás es figura de aquel que quebranta la ley. La Biblia nos describe a Barrabás como un delincuente muy conocido, un homicida (Lucas 23:25) y ladrón (Juan 18:40). Su nombre, Barrabás significa: hijo de deshonra, hijo de confusión, hijo de vergüenza. Es figura, pues, de aquel hijo que deshonra a su padre, por su corazón rebelde y no sometido a la ley.
Jesús, es figura del justo y sin delito. Pilato y su esposa sabían que Jesús era integro, sin mancha, honesto, recto, ajustado a le ley. Era acusado falsamente (“le habían entregado por envidia”), no había hecho sino bienes. Todo lo que hizo lo hizo en obediencia a su Padre celestial. Tu nivel de santidad está determinado por la suma de tus buenas decisiones.
Pilato ofrece una opción a la multitud, una opción entre la maldad y la justicia, entre las tinieblas y la luz, entre el pecado y la santidad. Todos enfrentamos decisiones cada día. La multitud fue influida por los sacerdotes y ancianos religiosos (“No permitas que otros te lleven por el camino equivocado”).
La integridad nos protege de dolorosos resultados. Debemos tener en cuenta aquí, que la comodidad inicial no significa aprobación divina. Por ejemplo cuando Jonás huye, todo sale bien por un tiempo (se desplaza al puerto de Jope, pagó su pasaje y emprendió el viaje, pero al poco tiempo vino la tormenta). Las malas decisiones pueden producir un bienestar inicial, pero luego aparecerán los verdaderos resultados.
El pueblo allí reunido atrajo sobre sí, sus propias consecuencias diciendo: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mateo 27:25-26). Es fundamental entender el alcance de nuestras decisiones. (Éstas no sólo afectarán mis resultados, sino los de mi familia. Definitivamente nuestras decisiones afectaran a otros).
Dios nos quiere bendecir, todos queremos la bendición del Señor y, que nuestros hijos sean bendecidos. Sin embargo, en el pasaje de hoy, los israelitas que estaban allí, declaran juicio sobre sí y sobre sus hijos. Los sacerdotes y escribas llevados por el celo religioso, otros por la envidia, otros por miedo, otros por ignorancia, otros por enojo, pierden la cordura espiritual y cometen grandes errores.
Tu puedes decidir: “no congregarte fielmente”, “tener un(a) amigo(a) y no es tu esposo(a)”, “tú puedes tomar licor y fumar”, “no perdonar”, pero siempre ten presente que quieras o no cada decisión influirá en la vida, en la de nuestros hijos (es decir en otras generaciones) y en otras personas.
Reflexión final: No importa que te ofrezca el mundo, los amigos, o tu entorno, jamás igualará a lo que Dios tiene preparado para ti. Decide obedecer al Señor, seguir a Cristo hasta el fin, “él es galardonador de los que le buscan”. La integridad siempre traerá excelentes resultados y poderosas bendiciones.
Habla con Dios: Señor a veces hago a un lado la integridad por presión de los amigos, por deseos personales, pero hoy te pido perdón. Ayúdame a decidir siempre lo correcto y ser fuerte cuando tengo que hacerlo, deseo de corazón obedecerte y seguir tu camino. Mueve tu mano sobre mi vida de manera que siempre me encuentre en tu voluntad. Amén.