Carrito de la compra
Loading

Renovados por el Espíritu Santo

 

Éxodo 31:1-6 “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado a Bezaleel… y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, inteligencia, ciencia y todo arte, para inventar diseños y trabajar en oro, plata y bronce… y he puesto con él a Aholiab, para que hagan todo lo que te he mandado”.

 

Dios le ha encomendado a Moisés construir el tabernáculo, y por supuesto él no podía hacerlo sólo. Bezaleel y Aholiab son llamados por Dios y equipados por él para una labor específica: construir los muebles y utensilios del tabernáculo. Así que Dios los equipó para hacer esa obra; entonces concluimos que Dios nunca te envía a hacer aquello que no puedes hacer, cuando Dios te envía ya te ha equipado (sólo debes aprender a usar lo que él te ha dado).

 

Observamos también que ellos tenían unos dones específicos para una labor determinada. Así como cada estrella tiene su propio brillo, nosotros no debemos envidiar a otros o murmurar por lo que Dios nos ha dado; más bien depender del Espíritu Santo y Su gracia para brillar con la luz de Cristo y glorificarlo mediante la correcta administración de lo que él nos ha entregado.

 

Observemos que Bezaleel era de la tribu de Judá (la más grande y que marchaba adelante por el desierto) y que Aholiab era de la tribu de Dan (era pequeña y la última que marchaba por el desierto), vemos que Dios no hace distinción de personas, llama a todos por igual.

 

Dios imparte talentos y deben estar en el lugar correcto. 1 Corintios 12:27-31, nos enseña que es Dios es quien pone los miembros del cuerpo donde él quiere, según su perfecta y soberana voluntad. La Escritura nos habla de cuerpo, unidad, miembros, particularidad, diversidad de oficios y propósitos, complementación, etc. Entonces podemos concluir:

 

La persona correcta en el lugar equivocado, genera confusión y frustración.

La persona correcta en el lugar correcto, genera progreso y alabanza a Dios.

Las personas correctas en los lugares correctos generan fruto que honra a Dios, multiplicación y crecimiento.

Nos necesitamos los unos a los otros, pues somos un cuerpo.

 

Es muy importante reconocer que la instrucción o capacitación es necesaria. Un fundamento esencial es el claro objetivo de la capacitación: Glorificar a Cristo, y no alimentar el ego. La necesaria instrucción la observamos desde la antigüedad, el Antiguo Testamento nos enseña por ejemplo que el profeta Samuel era el maestro de la escuela de profetas (1 Samuel 19:20), en el Nuevo Testamento (Hch.22:3), Pablo nos dice que fue instruido por Gamaliel (fariseo, doctor de la ley, venerado por todo el pueblo y nieto de Hillel, famoso rabino), también vemos como Jesús enseñó a sus discípulos.  

 

Si tu motivación es egoísta, tu destino es el fracaso. Dios es amor, y por ende podemos concluir que todo lo que hace lo hace por amor, por su perfecto amor. Sí Dios es amor y el reino de Dios es gobernado por el amor, entonces éste debe gobernar las intenciones de nuestro servicio al Señor. No buscamos fama, ni reconocimiento de los hombres, busquemos que Dios sea exaltado. Servimos a él por su gracia y misericordia, porque nos da el aliento de vida, porque en nuestro corazón hay gratitud por ésta salvación tan grande.

 

Conclusión: Dios nos diseñó, él nos planeó un día y quiere que conozcamos aquel plan que trazó para nuestra vida, y aquellos dones que depositó en nosotros. Déjate guiar por el Señor y sírvele con gozo, gratitud y ante todo por amor (Oración: Amado Jesús ayúdame a servirte con amor, fidelidad y perseverancia, gracias por el privilegio de servir al Rey de reyes y Señor de Señores, tú eres la razón de mi servicio. Amén). 


Suscríbete y crece constantemente en el conocimiento de la Palabra

Únete a nuestra comunidad de estudiantes de la Biblia y recibe reflexiones espirituales, recursos de estudio y adelantos exclusivos de los nuevos cursos del Dr. Gonzalo Sanabria.

No te pierdas las actualizaciones, descuentos especiales y contenidos que edificarán tu fe.