Carrito de la compra
Loading

EL PROBLEMA

Probablemente tú también lo has notado.


Cada vez resulta más difícil confiar plenamente en nuestras instituciones, organizaciones y liderazgos. Observamos personas altamente preparadas tomando decisiones cuestionables. Vemos organizaciones que priorizan el beneficio económico personal por encima de las personas. Escuchamos hablar constantemente de éxito, mientras aumentan la división, la incertidumbre y la sensación de que algo importante se está perdiendo.


Lo extraño es que esto ocurre en una época con más acceso a información, tecnología y conocimiento que cualquier otra generación anterior.


Entonces quizá también te has preguntado:


¿Qué está fallando?


En muchos ámbitos de la vida parece haberse invertido el orden de nuestras prioridades. El dinero, el poder, el reconocimiento, el control o la comodidad han comenzado a ocupar el lugar que antes correspondía a valores como la verdad, la responsabilidad, la justicia, el servicio, la empatía, la paciencia, la virtud.


No estamos enfrentando únicamente un problema de recursos o de conocimiento. Estamos enfrentando lo que es ya un problema serio de orientación y dirección de la humanidad. Un problema que se magnifica cada día porque las personas ignoran hacia dónde se dirigen mientras creen que saben lo que quieren.


Las estructuras pueden heredarse de una generación a otra. Pero la inteligencia necesaria para comprenderlas, sostenerlas, mejorarlas o transformarlas, no.


Y una inteligencia que pierde de vista la virtud puede generar crecimiento material sin generar progreso real. De hecho, puede producir exactamente lo contrario: estructuras cada vez más grandes, pero cada vez menos capaces de sostener justicia, confianza y bienestar duradero. Y eso es peligroso.


Por ello creemos que el desafío principal de nuestro tiempo no consiste únicamente en producir más, innovar más o acumular más, sino en formar personas capaces de comprender mejor, actuar mejor y construir mejor.


Porque ninguna comunidad, organización o sociedad llegará más lejos que la calidad de las inteligencias que la conforman.

PROPUESTA IHF®


Si el problema es humano, la respuesta también debe comenzar por las personas.


No creemos que los cambios que necesitamos llegarán por sí solos. Tampoco creemos que sea suficiente esperar a que otras personas, organizaciones o gobiernos los produzcan por nosotros. Quizá la mayoría de ellos también estén desorientados buscando fines ilusorios.


Toda transformación duradera requiere personas capaces de comprender mejor la realidad, actuar con mayor sabiduría y construir estructuras que hagan posible el progreso real.


Las comunidades funcionales, las instituciones confiables, los liderazgos íntegros y las sociedades prósperas no aparecen por accidente. Son el resultado de generaciones que desarrollan el conocimiento, el criterio, el carácter y la virtud necesarios para construirlas y sostenerlas con responsabilidad.


Para cualquier progreso, las estructuras son fundamentales; pero no cualquier estructura. La estructura apropiada es la que es capaz de sostener la calidad de vida a la que se aspira. Inteligencias Humanas Funcionales® surge como una estructura orientada precisamente para esa tarea.


A través de la formación, la investigación, la certificación, la mentoría, el desarrollo de materiales y la construcción de comunidad, buscamos contribuir al desarrollo de inteligencias capaces de generar progreso real y transmitirlo a las siguientes generaciones.


Creemos que todavía es posible construir algo mejor.


Pero hacerlo requiere algo más que esperanza. Requiere personas dispuestas a comprender, aprender, construir y colaborar.


Por ello trabajamos en el desarrollo de estructuras orientadas al progreso real en ámbitos como la educación, la academia, la empresa, el deporte, el arte y la vida comunitaria; espacios donde las inteligencias humanas se forman, toman decisiones y generan impacto sobre las generaciones presentes y futuras.


IHF no es solamente una propuesta de formación.


Es una invitación a participar en la construcción de las estructuras que harán posible comunidades más funcionales, justas y libres.