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De sentir que empezaba de cero a volver a creer en mi carrera en Australia

Mi nombre es Jenifer y, cuando recién llegué a Australia, había una pregunta que me acompañaba constantemente:

¿Algún día voy a poder ejercer aquí con mi título profesional de Colombia?

Yo soy Licenciada en Educación Preescolar y había trabajado durante años en educación antes de venir a Australia. Tenía mi título, mi experiencia, mis conocimientos y, sobre todo, una identidad profesional que había construido durante mucho tiempo.

Pero cuando llegué aquí, nada de eso se sentía tan claro.

Una de las primeras decisiones que tomé fue empezar un Certificate III in Early Childhood Education and Care. En ese momento lo vi como la manera más fácil de entrar al sistema australiano, conocer cómo funcionaba la educación infantil aquí y, al mismo tiempo, empezar a trabajar.

Mientras estudiaba el Certificate III, podía trabajar en childcare como educadora en formación. Mis primeros trabajos fueron como floating educator: apoyaba diferentes salas, cubría descansos, ayudaba donde fuera necesario, organizaba espacios, limpiaba y hacía muchas de las tareas que forman parte del día a día de un servicio.

Y aunque estaba agradecida por tener una oportunidad, emocionalmente fue difícil.

Había días en los que pensaba:

“Yo ya estudié una carrera. Ya fui profesora. Ya tengo experiencia… ¿por qué siento que estoy empezando otra vez desde cero?”

Esa sensación me generó muchísima frustración.

No porque esas tareas no fueran importantes, sino porque yo sabía que había una parte de mi experiencia profesional que todavía no estaba siendo reconocida. Yo tenía años de formación detrás de mí, pero no sabía cómo hacer que esa formación tuviera valor dentro del sistema australiano.

Y ahí comenzaron todas las preguntas.

¿Cómo homologo mi título?

¿Tengo que volver a estudiar toda la carrera?

¿Mi experiencia en Colombia cuenta?

¿A quién tengo que preguntarle?

¿Dónde encuentro la información correcta?

No tenía las respuestas.

Cuando sentía que tenía que empezar otra vez

Con el tiempo, dentro de mi trabajo empecé a tener más oportunidades de mostrar lo que sabía hacer.

Pasé de estar apoyando diferentes salas a formar parte de manera permanente de un grupo. Eso me permitió involucrarme más en la planificación, en las experiencias de aprendizaje, en la documentación y en el acompañamiento de los niños.

Poco a poco, las personas con las que trabajaba empezaron a conocer no solamente a “Jenifer, la estudiante del Certificate III”, sino también a la profesora que yo ya era.

Eso fue importante para mí.

Pero la frustración todavía estaba ahí.

Porque mientras estudiaba una cualificación inicial en Australia, yo sabía que detrás de mí había una carrera universitaria, experiencia profesional y muchos años dedicados a la educación.

Simplemente no sabía cuál era el siguiente paso.

“Debe existir otra opción”

En ese momento también busqué diferentes formas de orientación.

Muchas veces encontraba información general o servicios que implicaban pagar cantidades de dinero que, en ese momento, simplemente no podía asumir.

Y recuerdo pensar:

“Tiene que existir una manera de entender este proceso. Yo necesito saber qué aplica específicamente para mi profesión.”

Así que empecé a buscar.

A leer.

A comparar información.

A entender cuáles eran las instituciones relacionadas con mi profesión en particular, qué significaban las diferentes evaluaciones, qué documentos necesitaba y cuál podía ser el camino para que mi formación de Colombia fuera reconocida en Australia.

No fue algo que entendiera de un día para otro.

Fue un proceso de ir conectando pequeñas piezas.

Al mismo tiempo, había recibido una beca para realizar una maestría y estaba enfrentando otra gran decisión: ¿debía continuar estudiando para fortalecer mi carrera?, ¿debía concentrarme primero en el reconocimiento de mi título?, ¿estaba tomando el camino correcto?

Había muchas dudas juntas.

Pero decidí empezar por algo.

Un paso a la vez

Mi primer objetivo fue intentar obtener el reconocimiento de mi formación.

Recolecté documentos, revisé requisitos, organicé la información y empecé el proceso paso a paso.

Y un día llegó la respuesta.

Mi cualificación había sido reconocida.

Recuerdo pensar:

“Wow… sí se puede.”

Ese momento significó mucho más que recibir una carta.

Para mí fue recuperar una parte de mi identidad profesional.

Fue confirmar que todos esos años que había estudiado, trabajado, aprendido y construido en Colombia no habían desaparecido simplemente porque me había mudado de país.

Mi experiencia seguía conmigo.

Mi carrera seguía siendo parte de mí.

Solo necesitaba aprender cómo conectarla con un sistema completamente diferente.

Después de ese reconocimiento comenzaron a abrirse otras oportunidades. En mi trabajo pude avanzar profesionalmente, asumir nuevas responsabilidades y empezar a recibir el reconocimiento laboral correspondiente a mi cualificación.

Y aunque ese fue un logro enorme, mi historia en Australia no terminó ahí.

Mi proceso todavía continúa

Mi camino profesional y migratorio ha sido largo.

He seguido estudiando, trabajando, aprendiendo sobre el sistema australiano y enfrentando nuevas decisiones.

Todavía hay procesos, documentos, requisitos y momentos de incertidumbre.

Pero hay algo que cambió completamente desde aquellos primeros meses.

Ya no siento que estoy esperando que alguien venga a decirme qué hacer.

Aprendí a buscar la información, a leer los requisitos, a preguntar, a investigar y, sobre todo, a entender que yo también podía tomar el control de mi propio proceso.

Para mí, eso ha sido una de las partes más importantes de esta experiencia.

No solamente lograr ejercer nuevamente como profesora.

Sino volver a confiar en mi formación.

En mi experiencia.

Y en todo lo que ya había construido antes de llegar a Australia.