La verdad sobre el Autismo
Ese autismo no necesita que lo romanticemos. Necesita que lo veamos. No necesita influencers: necesita cuidadores. No necesita aplausos: necesita respiros. No necesita que le digan «todos somos un poco autistas»: necesita que aceptemos que hay quien lo tiene infinitamente más difícil, que eso también es autismo, y que hacen falta, con urgencia, lugares pensados para ellos, atención y apoyos que cubran lo más básico. Porque hay algo que casi nadie dice: hay madres y padres que sobreviven con un solo sueldo, ya que el otro tiene que quedarse en casa. ¿Quién se atreve, si no, a cuidar a una persona autista con una necesidad de atención tan alta? Nadie.
Si vamos a hablar de inclusión, hablemos de todos. Si vamos a dar voz, que sea a quienes no tienen forma de gritar. Si vamos a sentir orgullo, que sea por sostener, y no solo por presumir. Porque mientras sigamos eligiendo únicamente la parte bonita del espectro, seguiremos dejando en la sombra a quienes más necesitan luz.
A las familias que viven esto quiero deciros una sola cosa: os veo. No estáis solas. Vuestra lucha merece ser escuchada. Vuestro hijo merece dignidad. Vuestro cansancio no es invisible. Y no, lo vuestro no es «menos autismo»: es autismo a secas. Del que duele, del que agota, del que hay que hablar y al que hay que investigar hasta conquistar esa vida digna que todos merecemos.
Por eso doy las gracias a este libro. Porque se atreve a nombrar lo que otros callan, y porque nombrar es el primer paso para que, algún día, deje de ser verdad. Ojalá lo lea mucha gente. Ojalá incomode. Y ojalá, cuando lo cierre, ya nadie pueda decir que no lo sabía.
Una madre