Templo vivo
¿Y si Dios nunca quiso fundar una religión?
¿En qué momento institucionalizamos
lo que nació para vivificar espíritus?
¿Puede el corazón del Padre reducirse
a ritos, estructuras y fronteras denominacionales?
“Dios no se hizo carne para institucionalizar
lo que los ojos no vieron…”
Este escrito vuelve al TODO:
no a la religión como sistema,
sino a la vida expresada fuera de los muros.
Una fe que se mide en misericordia,
en justicia cotidiana,
en cartas abiertas leídas en calles, plazas y barrios.
¿Qué significa una religión “pura y sin mácula”
cuando se la traduce al lenguaje del Reino?
¿Por qué el propósito eterno del Padre
siempre fue muchos hijos en un solo Hijo?
Aquí se confronta el fariseísmo antiguo
y el religioso moderno,
se rescata la lucidez de los tiempos
y se recuerda que el edificio no es de cemento,
sino de piedras vivas con terminaciones nerviosas.
Este PDF no invita a pertenecer a una estructura,
sino a ser cuerpo.
No a levantar templos,
sino a manifestar al Cristo resucitado
en la vida real.