Fantasías religiosas
¿Cuándo dejamos de crecer y empezamos a repetir imágenes?
¿En qué momento la fe se volvió lenguaje aprendido y no comprensión vivida?
¿Seguimos necesitando dedos que señalen… o estamos llamados a caminar con autonomía espiritual?
¿Y si el problema no fuera la falta de información, sino una mirada detenida en la infancia?
Este texto confronta una espiritualidad que nunca maduró. Habla de imágenes, de pedagogías que ya cumplieron su ciclo y de una fe que quedó atrapada en fantasías religiosas. Aquí no se propone esperar a un Cristo que vendrá, sino reconocer al Cristo que ya vino.
“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”
¿Y si hemos estado mirando… sin ver?
Entre lo eterno y lo temporal, estas páginas invitan a soltar esquemas, abandonar la comodidad de lo simbólico y encarnar una realidad más profunda: Dios revelado en lo humano. No para llenar espacios, sino para cumplir un propósito eterno.
Este escrito no busca entretenerte.
Te desafía a crecer, a ver con claridad y a preguntarte si tu fe es reflejo…
o apenas una imagen heredada.