El desconocido en la celda
Sevilla, 1491. Dos hombres que han matado, una celda y la noche en que comienza El hijo del cartógrafo.
Sevilla, 1491. La guerra contra Granada avanza penosamente hacia su fin. En una celda húmeda, sobre el río, dos prisioneros esperan saber si acabarán en la horca.
Uno es hijo de un abogado caído en desgracia. Mató a un hombre en duelo por una mujer casada. El otro es Antonio Pera, conocido como Falco: veintiún años, mercenario recién llegado del frente de Granada e hijo de un cartógrafo que logró escapar de la caída de Constantinopla. En el barrio del puerto sorprendió a cinco hombres contratados que atacaban a una mujer y a sus hijas. Los mató a todos. Quien los contrató tiene dinero, y con dinero se compran jueces.
Durante las largas noches, a la luz vacilante de una antorcha y bajo una ventana alta y enrejada, cada uno le cuenta al otro lo que hizo. Así comienza una amistad que los llevará mucho más allá de esos muros.
El primer episodio de El hijo del cartógrafo, acompañado de una Nota del cronista sobre la Sevilla histórica que sirve de escenario al relato.