No te vas a morir
¿Y si el miedo a morir revelara que aún no hemos entendido la eternidad?
¿Y si la verdadera seguridad no estuviera en evitar el dolor,
sino en saber para qué estamos vivos?
Pablo caminó entre cárceles, naufragios y sentencias de muerte
con una convicción que desbordaba toda lógica:
Aquel que me llamó, terminará lo que empezó.
¿Cómo pudo afirmar que seguiría con vida…
y luego aceptar su muerte sin contradicción alguna?
¿Qué veía Pablo que muchos hoy no ven?
¿Qué ocurre cuando el reloj que gobierna el alma
no es el tiempo, sino la eternidad?
Aquí no se exalta la temeridad ni se romantiza el sufrimiento.
Se revela una seguridad más profunda:
la de quienes han sido hallados por la Vida.
“No vas a morir hasta que cumplas tu llamado.”
Este texto te invita a caminar descalzo,
a escuchar los latidos del Espíritu
y a descubrir por qué, en Cristo,
la muerte nunca tiene la última palabra.