Amor a distancia
¿A cuánta distancia estás de quien realmente eres?
Si podemos medir paredes, muebles y caminos…
¿por qué no el alma?
¿En qué momento nos alejamos del origen y comenzamos a vivir como si no tuviéramos raíz?
Este texto propone una pregunta incómoda: ¿qué tan lejos estamos de lo que ya nos fue dado? Aquí no se intenta hacer buenos a los malos ni mejores a los buenos, sino revelar un hecho consumado que sigue vigente más allá del tiempo.
“Lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron…”
¿Y si lo suyo no fue una idea, sino un propósito eterno ya legalizado?
Entre tiempo, eternidad y destino, este escrito nos recuerda que Jesús no sólo vino a mostrar un camino, sino a convertirse en el Camino y en el Destino. No para vivir una fe a distancia, sino una cercanía funcional y real.
Este escrito no promete superación personal.
Te invita a volver al origen…
y a descubrir que en Cristo el amor a distancia se terminó.