Embajadores hídricos
La gente no necesita al Jesús del texto.
Necesita al Cristo que habita.
¿En qué momento cambiamos la Vida por doctrinas bien redactadas?
¿Desde cuándo saber Biblia se volvió más importante
que permitir que Cristo se forme en el alma?
Este escrito confronta una fe que habla correcto
pero vive incoherente.
Porque quien aprende Biblia sin formación de Cristo
profesa doctrinas, no ejemplo.
¿Es posible despojarse del viejo hombre
sin luchar, sin esfuerzo religioso,
solo desde una lucidez de identidad?
¿Qué significa realmente “despojaos”
cuando lo que estorba no es externo,
sino mental y aprendido?
"La gente no bebía agua;
le vendían la composición química del agua.”
Aquí no se invita a depender de ritos,
lenguajes evangélicos ni frases aprendidas,
sino a beber.
A vivir desde la plenitud
y no desde la necesidad.
¿Y si el Evangelio no fuera un discurso,
sino una Persona sucediéndonos por dentro?
¿Y si la rendición fuera el único requisito
para que el agua vuelva a fluir?