Cuando la noche pesaba
Cuando la noche pesaba sobre cada rincón del país,
y el dolor se hacía largo como un camino sin luz,
Dios escuchó el clamor sincero de un pueblo cansado,
y puso en nuestro horizonte un amanecer que nadie esperaba.
En medio del silencio nos dio fuerzas nuevas,
y el corazón comenzó a latir con un valor que renacía.
Su mano sostuvo nuestra fe debilitada,
y el Salvador comprendió que nunca estuvo solo en su agonía.