La casa respira
Una vieja casa, abandonada durante décadas, es hallada con una cámara aún grabando.
Nadie sabe quién la colocó. Nadie recuerda haber entrado.
Y sin embargo, la cinta muestra horas de grabación… de alguien que parece conocer cada rincón.
Puertas que se abren solas, voces sin origen, habitaciones que cambian, sombras sin cuerpo.
A medida que la cinta avanza, la casa comienza a recordar. Y lo hace a través del rostro —o la ausencia de él— de quien la sostiene.
La Casa Respira no cuenta una historia. La repite, una y otra vez, hasta que la víctima y el espectador se confunden.
Porque esta grabación no busca explicación.
Solo busca continuar.