Tras el velo
¿Qué sucede cuando el velo cae… y seguimos mirando el velo?
¿Y si el problema no fuera falta de fe, sino falta de revelación?
Este escrito parte de una premisa incómoda:
revelación es ver a Cristo; profecía es edificar desde lo que ya fue revelado.
Pero ¿qué estamos viendo realmente cuando hablamos de Él?
¿Por qué insistimos en los treinta y tres años del Jesús despojado
y pasamos por alto al Cristo resucitado, eterno, vivo en nosotros?
¿Qué pesa más: las historias que emocionan o la Vida que transforma?
“El velo no fue corrido… fue rasgado.”
“Ya no conocemos a Cristo según la carne.”
¿Entonces por qué seguimos mirándolo así?
Aquí se plantea una transición necesaria:
de la emoción infantil a la lucidez madura,
de leer la biblia como fin a verla como flecha que apunta a Cristo,
no a un Cristo lejano, sino a Uno que habita y desea expresarse.
¿Bebes del Jesús histórico
o disfrutas del Cristo resucitado?
Tal vez esta no sea una lectura devocional más,
sino una invitación a ver sin velos
y a edificar a otros desde lo que tus ojos, por fin, han visto.