El Festín de la Carne Podrida
En la ciudad de Veridium, la Peste Carmesí no solo mata: resucita a los muertos y los transforma en criaturas hambrientas que no devoran carne, sino esencias vitales, y que violan a los vivos en parodias grotescas de placer. Detrás de la plaga está el Sueño Eterno, un dios olvidado que murió hace milenios y que ahora intenta renacer fusionando el mundo de los vivos con el reino de los muertos.
Ulric, el verdugo de la ciudad, un hombre endurecido por décadas de ejecuciones, descubre que es inmune a la plaga porque su alma ya está tan carcomida por la muerte que no puede ser corrompida. Eira, la última sacerdotisa del Sueño Eterno, lo recluta para que la ayude a llegar al Templo donde el dios está gestándose. Pero Eira no busca salvar el mundo: busca consumar el renacimiento usando a Ulric como sacrificio y como puerta.
Lo que ninguno de los dos sabe es que Lamento, el hacha de ejecución de Ulric, es un artefacto tan poderoso como el propio dios: un fragmento del reino de los muertos que ha absorbido el dolor y el odio de miles de almas. Y ese hacha no será ni un arma ni una herramienta, sino el único testigo de una verdad más terrible: el Sueño Eterno no es un dios, sino un parásito que ha estado manipulando a Eira desde antes de nacer.