Completos y Paralíticos
¿Alguna vez has soñado con correr… y al despertar sigues sin poder moverte?
¿Y si no fuera el cuerpo el que está paralizado, sino el alma?
Hay quienes nunca caminaron, pero en los sueños corren.
Saltan, trepan, avanzan… hasta que la realidad los devuelve a la inmovilidad.
¿No se parece demasiado a nuestra vida religiosa?
Podemos leer, creer, asentir… y aun así no avanzar.
Soñar con lo eterno, pero vivir atados a fortalezas invisibles.
Ser hijos en el espíritu, pero paralíticos en el alma.
“La Biblia no es un manual para ser menos malos, señala a una Persona.”
¿Y si el problema nunca fue falta de esfuerzo, sino falta de funcionalidad interior?
¿Y si la Vida ya está en ti, pero aún no ha colonizado toda tu geografía interna?
Este texto abre una pregunta incómoda y necesaria:
¿estamos viviendo lo que portamos… o sólo soñándolo?
Porque el propósito no es saber más.
Es vivir lo que Pablo vivió al decir: “Para mí, el vivir es Cristo”.