Está bien tener un mal día.
Un día en el que nada sale como esperabas.
Un día en el que estás cansada, frustrada, triste, enojada o simplemente no te sientes tú misma.
Siéntelo.
No tienes que fingir que todo está bien.
Pero recuerda algo:
Un mal momento no tiene que convertirse en un mal día.
Y un mal día no tiene que convertirse en una mala semana.
A veces pasa algo y lo cargamos con nosotros durante horas… incluso durante días.
Lo repetimos en nuestra mente.
Pensamos en lo que debimos haber dicho.
En lo que pudimos haber hecho diferente.
En lo que podría pasar mañana.
Y sin darnos cuenta, dejamos de vivir hoy.
Pasamos demasiado tiempo preocupándonos por el futuro.
¿Y si pasa esto?
¿Y si las cosas no salen como quiero?
¿Qué voy a hacer después?
Pero la realidad es que ninguno de nosotros tiene garantizado el mañana.
Lo único que realmente tenemos es este momento.
Así que permítete tener ese mal momento.
Llora si lo necesitas.
Quédate en silencio.
Sal a caminar.
Respira.
Deja que tu cuerpo sienta lo que necesita sentir.
Y después, vuelve.
Mira a tu alrededor.
Tal vez alguien que amas está sentado a tu lado.
Tal vez el sol está brillando.
Tal vez escuchas la risa de tus hijos.
Tal vez estás disfrutando tu café favorito.
Pequeñas cosas que muchas veces no vemos porque nuestra mente está en otro lugar.
La vida está pasando mientras nosotros estamos preocupados por la vida.
No sabemos cuánto tiempo tenemos en esta tierra.
Así que no permitas que un momento difícil se lleve más de tu vida de lo que merece.
Siéntelo.
Aprende de él.
Déjalo pasar por ti.
Y vuelve a hoy.
Porque hoy está aquí.
Y solamente por eso, vale la pena vivirlo. 🤍
Ámate. Vive el presente.
Creado con amor por Catalina Yutronic, RN, BSN
Amor propio • Sanación • Crecimiento
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