Sobre mí...
En la vida real soy ingeniero de telecomunicaciones, un oficio que disfruto más que odio. Sin embargo, mi yo niño nunca se imaginó este futuro. Yo quería ser pintor de cuadros, pues me gustaba mucho dibujar y pasaba muchas horas haciéndolo. Con el tiempo, ese deseo se fue diluyendo —junto con los de ser jugador de básquet o astronauta— y quedó guardado en un rinconcito perdido y oscuro, cogiendo polvo.
Años después, más por curiosidad que por otra cosa, volví a dibujar. Fue como ponerse a ordenar una habitación de trastos y descubrir, al barrer un rincón, algo olvidado durante demasiado tiempo. ¡Oh, vaya, que había esto! Recuperar aquel deseo fue como encontrar un mapa del tesoro, algo que señalaba una dirección y un destino, pero quedaba un largo camino por recorrer antes de llegar a hacer nada bueno (en esta tira se puede ver el trasfondo de ese inicio y otros detalles). Fue el nacimiento del webcómic y, aunque ya sea tarde para dedicarme a ello como forma de vida, no creo que pueda dejar de dibujar nunca más. Porque dibujar es como soñar. Y soñar me hace libre.