Si la tierra que pisas se vuelve abismo,
y la voz de tu sendero se quiebra en llanto,
pon tus pies firmes, corazón, en ti mismo,
que tu ser no se apague, que no haya espanto.
Escucha el murmullo de la brisa que llama,
el eco profundo que reside en tu piel.
No huyas de ti, de tu propia flama,
sé la prioridad, tu verdad más fiel.
¿Cuántas veces tu luz dejaste que otro encendiera?
¿Cuántas mañanas te diste sin ver tu sol?
El turno que aguardas, si no lo tomas, se quiebra;
el mar no te da olas si no impulsas tu timón.
Despierta, guerrera, no hay mártir que la vida premie,
solo al alma que se alza, sin miedo, sin permiso.
¿De qué sirve una fuente que a todos sacie
si al final se vacía, sin agua, sin viso?
No eres esclava, ni comodín de nadie,
eres un universo, un jardín por cultivar.
La jaula que te aprisiona no vino del aire,
la tejiste tú misma con hilos de dudar.
Esa voz que te dice que has de ser incansable,
que el peso del mundo en tus hombros recae,
te ha robado el aliento, te ha vuelto vulnerable,
un eco lejano que en el viento se va.
Pero el tiempo no espera, su arena se escurre,
y cada instante que niegas tu propio fulgor,
es un día menos que tu esencia aburre,
es una flor que se seca, sin gozo ni color.
Levántate, alma mía, no por otros, por ti,
sacude el polvo viejo, rompe el cristal,
porque si no te cuidas, ¿quién podrá resistir
cuando la tormenta llegue, implacable y fatal?
Mira al roble que ancla, sin ceder al ciclón,
a la loba que guía, con instinto audaz.
Primero se nutre, se cuida, sin traición,
para luego ser fuerza, para guiar con paz.
Como el avión que exige, antes de levantar vuelo,
que asegures tu aire, tu vital respirar,
así tu ser te implora, desde el más hondo anhelo:
si no te llenas tú, ¿a quién podrás salvar?
No tengas miedo a decir "no", a soltar amarras,
a alejar la sombra que drena tu luz.
No temas al espejo que tu verdad desgarra,
ni a la soledad que a veces te cruza en la cruz.
¡Basta ya de callarte, de fingir que te basta!
Tu vida es un lienzo que solo tú has de pintar.
Cada excusa que abrazas, cada mentira que arrastras,
es un día robado que no regresará.
Hoy te eliges. Hoy decides que mereces la gloria.
No más un fantasma que se arrastra al final.
Eres fuego, eres río, eres la propia historia.
Conquista tu sendero. ¡Sé tu verdad total!
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