Carrito de la compra
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Soy ceniza

Cuando te descubrí, me perdí a mí misma.

Y con el mismo ímpetu con el que llegaste,

así mismo te marchaste.


Fuiste aquella tormenta atronadora,

cruel e inestable,

que poco le importó el daño que dejaba detrás.


Fui aquella musa que encontraste,

y después desechaste.

Fui la flor que atesoraste,

hasta que sus pétalos perdieron su color.


Amé, sufrí, fui feliz y justo después, me destruí.


Pero el tiempo es sabio.

El fuego vuelve todo cenizas,

y las cenizas se elevan por la brisa.


Tus llamas ardieron sin piedad,

pero de aquel fuego abrasador aprendí.

Fue en ese infierno que evolucioné.


No te superé,

no se supera lo que nunca existió.

Pero renací.


Me volví más fuerte, más sabia.

Tu crueldad me transformó en alma libre.


Ahora soy más que un despojo,

más que tu sombra,

más que un saco de lágrimas.


Soy mujer, soy vida, soy fuerza.

Soy una tormenta como tú lo fuiste para mí,

pero una benévola,

que no arrasa con la vida.


Solo con el dolor.


Soy tu creación.

Y al mismo tiempo soy mi creación.


Tú alimentaste el dolor que me hizo caer,

y mi fuerza de voluntad erigió mi pedestal.


¿Quieres saber si deseo caer en el infierno otra vez?

¿Cuándo viste que la ceniza retrocediera hacia el fuego que la consumió?



Ya no puedes alcanzar la altura en la que estoy.