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Nuevas voces, nuevos mundos: tendencias actuales en la literatura fantástica

La imaginación nunca para de moverse. Aquello que hace dos décadas nos maravillaba con paladines enfocados en proteger el planeta y reinos detalladamente trazados —como vemos en El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien o La Rueda del Tiempo de Robert Jordan—, hoy comparte espacio con figuras centrales frágiles, ambientes urbanos y culturas que antes casi no cabían en las librerías.


¿Implica esto que la fantasía de antes ya no existe? De ningún modo. Libros como Juego de tronos de George R. R. Martin siguen teniendo éxito, pero cerca de ellos nacen ideas muy diferentes: la perspectiva afrofuturista de N. K. Jemisin en La Quinta Estación, la nueva versión del folclore en Gótico de Silvia Moreno-García, o la fantasía urbana llena de crítica social en La Novena Casa de Leigh Bardugo.


Si eres autor, comprender estos cambios te dará recursos para conectar con tus lectores, y también para destacar en un sector cada vez más lleno. Analizar el avance de la fantasía es ver cómo se han abierto caminos a entornos mezclados, más cercanos y variados, que retan los modelos típicos y plantean maneras nuevas de contar historias. En este artículo veremos qué ha cambiado en la literatura fantástica en los últimos veinte años, cuáles son las modas que definen el presente y, sobre todo, cómo puedes aprovecharlas sin dejar de ser tú mismo al escribir.



Voces frescas, mundos renovados: panorama actual de la fantasía 


Por años, la fantasía se caracterizó por relatos extensos donde el destino del mundo pendía de un hilo. Obras como La Rueda del Tiempo, de Robert Jordan, o Crónicas de la Dragonlance, de Margaret Weis y Tracy Hickman, son ejemplos clave de esa narrativa épica. 


Hoy, sin embargo, los autores se centran en la vivencia particular del protagonista. N. K. Jemisin, en La Tierra Fragmentada, no relata una contienda divina, sino la lucha interna de personajes sometidos. Esta conexión emocional es lo que engancha a un lector que ya no solo busca batallas, sino también humanidad en la magia. 


La fantasía dejó de ser un género “puro” para unirse a otros. La Primera Ley de Joe Abercrombie fusiona lo fantástico con lo bélico y lo político, mientras que Neverwhere de Neil Gaiman abrió la puerta para que la fantasía urbana se combinara con la sátira y la crítica social. 


Esta mezcla no implica perder la esencia, sino ampliar las posibilidades narrativas. Para un autor, esta libertad es una invitación a combinar lo que más le gusta: ¿por qué no mezclar mitología antigua con ciencia ficción, o realismo mágico con thriller? 



La Quinta Estación de N. K. Jemisin

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La cultura popular cambió los mundos imaginarios 


El impacto de Harry Potter y, después, de adaptaciones como Juego de Tronos es innegable. La cultura pop no solo popularizó la fantasía, sino que también le planteó nuevos desafíos: lectores más jóvenes, más exigentes y menos pacientes con la narración pausada. 


La fantasía actual, influenciada por series y videojuegos, requiere un ritmo más dinámico, diálogos más auténticos y mundos que parezcan reales desde el principio. 


Atrás quedaron los héroes intachables. Ahora triunfan personajes como Geralt de Rivia en The Witcher de Andrzej Sapkowski o Kvothe en El nombre del viento de Patrick Rothfuss: brillantes, sí, pero profundamente humanos, llenos de dudas, defectos y contradicciones. 


Esto les da a los autores un valioso recordatorio: la perfección cansa. El lector de hoy quiere sentirse identificado con la vulnerabilidad.


La fantasía contemporánea da voz a quienes antes no la tenían. Nombres como N. K. Jemisin, o Silvia Moreno-García (autora de Dioses de Jade y Sombra) revelan cómo mostrar otras culturas hace más rica la narrativa fantástica. 


El autor que quiera sobresalir debe entender la diversidad no como algo pasajero, sino como una ocasión para descubrir mitologías, costumbres y puntos de vista singulares. 


La fantasía ya no se limita a reinos medievales. Ahora, la magia se manifiesta en el día a día: Cassandra Clare, en Ciudad de Hueso, transforma Nueva York en un campo de batalla secreto, y Leigh Bardugo, en La Novena Casa, fusiona Yale con logias secretas. 


Para el escritor, la señal es clara: no hace falta inventar un continente para crear magia; a veces, basta con observar la ciudad donde vives y sumarle un toque de lo increíble. 


La huella del cine, las series y los videojuegos en la escritura 


El boom de The Witcher en Netflix o de Arcane en animación evidencia cómo lo transmedia impacta en la fantasía. Esto fuerza a los autores a pensar de forma más visual, a idear historias que puedan adaptarse al cine, la tele o al cómic. 


Un tip útil: escribe pensando no solo en lo que se lee, sino también en lo que se ve y en lo que se oye.


Antes, las novelas se tomaban su tiempo para describir cada detalle del mundo. Ahora, la gente prefiere que la cosa se mueva más rápido. Un autor como Brandon Sanderson lo borda en Mistborn: te mete de lleno en un sistema mágico super elaborado, pero sin soltarte un rollo previo. El tono de la narración: ahora más cercano y menos acartonado


Si echas un vistazo a cómo escribía Tolkien y lo comparas con autores de hoy como V. E. Schwab (A Darker Shade of Magic), verás que el rollo ha cambiado. Se lleva un estilo más fresco y que va al grano. Y ojo, que esto no le quita encanto, sino todo lo contrario. Nuevas formas de crear mundos: ahora con más diversidad y menos reglas fijas.


Los mundos de ahora no se definen solo con mapas y árboles genealógicos. También importan las clases sociales, la diversidad y cómo se mueve la política. El universo Grisha de Leigh Bardugo es un buen ejemplo: lo que engancha son tanto los poderes como todo el mundo que los rodea.


¿Qué ventajas concretas ofrece el análisis de estas modas a los autores que empiezan? Inspiración sí, pero manteniendo tu sello propio. No hablamos de replicar sin más lo que está de moda, sino de pillar por qué engancha. Un autor podría tomar ideas de La Tierra Fragmentada para construir personajes al margen, pero el truco está en hacerlo con un estilo personal. Estar al tanto de los gustos del público actual. El mundo de los libros está en constante cambio, y no darse cuenta es un error.


Los lectores buscan variedad, dinamismo e ideas frescas, así que un autor que conoce estas tendencias tiene más posibilidades de destacar. Sin embargo, no vayamos a los extremos. Seguir una moda a ciegas puede ser un fallo si simplemente copias recetas. Después del éxito de Harry Potter, un montón de sagas juveniles se quedaron en la copia sin analizar exactamente lo que hizo que esta saga fuera un éxito. No fue la premisa, fue EL ESTILO lo que cautivó. El autor debe aprender a aprovechar la ola sin que le arrastre.


La fantasía de ahora es más variada, más rápida y más accesible que nunca. Pero lo esencial sigue siendo lo mismo: abrir la puerta a mundos que nos hacen soñar despiertos. Para el autor, el reto no es seguir las modas, sino entender los cambios, coger lo mejor y lanzarse a crear algo único. Porque al final, la fantasía no va de copiar esquemas ni familias, sino de descubrir voces nuevas que nos animen a explorar mundos diferentes.


Brandon Sanderson Estuche Trilogía Original Mistborn

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