EMPIEZA AQUÍ
¿Bajo presión sigues reaccionando de una forma en la que no te reconoces?
Explotas.
Reprimes.
Finges que no pasa nada.
Te bloqueas.
Te confundes.
Y después, cuando todo pasa, piensas:
«¿Por qué volví a caer en lo mismo?»
No necesitas más presión.
Ni otra rutina perfecta.
Ni más fuerza de voluntad.
Necesitas entrenar lo que ocurre
entre lo que te pasa y lo que haces con ello.