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Cuando sientes que no eres suficiente

Hay días en los que una se mira al espejo y no se reconoce.

No por fuera, sino por dentro.


Es ese momento en el que te preguntas si lo estás haciendo bien, si tus hijos realmente te ven, si tu pareja de verdad merece cargar con tus miedos, o si deberías poder con todo sin que se te note el temblor en las manos.


La verdad es sencilla y duele: no siempre te vas a sentir suficiente. Y está bien.


Crecimos pensando que había que ser perfectas para merecer amor, paz o descanso.

Pero la realidad es que ya eres suficiente incluso en tus días rotos, en tus días de dudas, en tus días de querer desaparecer por un instante para respirar aire limpio.


Ser suficiente no es hacerlo todo bien.

Es seguir, incluso cuando tu mente te grita que no puedes.

Es abrazarte cuando sientes que vas a fallar.

Es permitirte ser humana sin castigarte por ello.


Un día te darás cuenta de algo importante: no se trata de ser suficiente para los demás, sino de ser suficiente para ti.

Y ese día, aunque siga temblando algo dentro, vas a respirar más hondo.

Y eso… ya es un inicio.