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El arte de no perderte mientras cuidas a todos

Ser fuerte cansa.

Ser la que sostiene todo, aún más.

Hay días en los que sientes que te estás desdibujando entre responsabilidades, rutinas y expectativas.

Como si tu nombre quedara al final de una lista interminable de gente a la que amas.

Cuidas a tus hijos, a tu pareja, a tu casa, a tus miedos…pero ¿y a ti?

No te culpes.

A muchas mujeres les enseñaron a ponerse siempre en último lugar.

Y luego se preguntan por qué se sienten vacías sin tener “motivo”.

La verdad es simple:

nadie puede con todo sin perderse un poco.

Por eso esto no es egoísmo, es supervivencia:

– Tómate diez minutos sin justificarte.

– Di “no” sin explicar tanto.

– Vuelve a algo que te hacía bien y dejaste ir.

– Recuerda que no eres solo lo que das, también lo que necesitas.

Cuando empiezas a cuidarte, aunque sea un poco, la vida deja de sentirse tan pesada.

Y curiosamente… todos a tu alrededor también respiran mejor.

No estás fallando a nadie por priorizarte.

Estás volviendo a encontrarte.