Tomar distancia de la familia no siempre es fácil de explicar.
A veces ni siquiera es fácil de aceptar.
Pero hay decisiones que no se toman desde el rechazo, sino desde el cuidado.
Desde el límite.
Desde la necesidad de proteger tu bienestar emocional.
Estar lejos no significa no querer.
Significa elegir paz cuando la cercanía duele.
Significa entender que no todos los vínculos se viven de la misma forma.
Especialmente en fechas señaladas, la culpa puede aparecer.
Pero no todas las familias son refugio, y reconocerlo también es un acto de honestidad.
Si este año has decidido estar lejos, recuerda esto: cuidarte no te hace egoísta.
Te hace responsable de ti.
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