Carrito de la compra
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Recordarte cada día lo que sí estás haciendo bien

Es fácil enfocarse en lo que falta.

En lo que podrías mejorar.

En lo que no salió como esperabas.

Pero también estás haciendo muchas cosas bien.

Aunque nadie te lo diga.

Aunque no lo veas.

Te levantas.

Lo intentas.

Aprendes.

Cuidas.

Sigues.

Haz el ejercicio de reconocerte un poco más.

No desde la exigencia, sino desde el respeto.

Porque avanzar también es darte crédito.

Y tú, incluso en silencio, estás avanzando.