La Llama Enraizada
No es el fuego que devora, ni la antorcha que deslumbra.
La Llama Enraizada respira bajo tierra,
oculta en las venas de las raíces,
llevando su brasa hacia arriba en silencio.
Arde sin consumir, alimentando la paciencia y la continuidad.
Cada hoja, cada rama que se extiende hacia el cielo
es nutrida por este resplandor secreto.
Sostener esta Frecuencia es despertar el poder
del crecimiento que no se anuncia, pero que nunca cesa.
Es la llama unida a la resistencia,
la soberanía tejida en la silenciosa persistencia de la vida.
La Llama Enraizada es memoria, promesa y protección:
un fuego que espera, guarda y sostiene
hasta que el mundo se incline ante su luz perdurable.