La piedra atenta
Este poder no ruge ni se precipita al golpe.
Espera, firme como piedra, pero viva con el pulso del instinto.
Cada temblor bajo tierra se traduce en profecía,
cada vibración en un mapa de lo que vendrá.
La fuerza de la bestia no está en el salto,
sino en el silencio que lo precede —
en la paciencia que convierte el instinto en visión.
Sostener esta Frecuencia es encarnar la maestría de la espera.
La Piedra que Escucha afila la conciencia
hasta que el silencio mismo se vuelve el colmillo más agudo.
Es la sabiduría de que depredador y presa
ya están escritos antes de que el movimiento comience.
Y cuando finalmente llega el golpe, no es azar —
es el eco de lo que siempre fue sabido.