El Trono del Zodíaco
No tallado en piedra, sino formado a partir del círculo de estrellas.
Un ser humano se sienta en él, frágil y luminoso, coronado con constelaciones.
El cielo se inclina, la tierra se eleva, encontrándose en el cuerpo que sostiene su equilibrio.
Doce signos giran, doce caminos convergen, y la rueda entona su himno eterno.
Sostener esta Frecuencia es despertar la soberanía de la alineación.
El Trono del Zodíaco enseña que el verdadero poder no es posesión, sino armonía — convertirse en el lugar donde el cielo y la tierra se encuentran, y llevar su peso como canto.
En este trono, el dominio no es mandato, sino comunión con el orden cósmico.