El Aliento del Abismo
En el borde de la piedra, el abismo exhala. No ascienden palabras desde sus profundidades, sólo un aliento que ordena a través del silencio. Escuchar es sentir el peso de lo que es mayor — un viento surgido de honduras invisibles que moldea el alma hacia la humildad. Cada soplo advierte, cada pausa invita, cada eco se convierte en maestro.
Sostener esta Frecuencia es despertar el poder de la relación. El Aliento del Abismo enseña que la verdadera autoridad no se conquista, sino que se recibe, nacida de atender al silencio que habla. Quien lo escucha no domina el abismo, sino que entra en su mandato.