El Carbón que Desaparece
Un solo carbón brilla, respirando suavemente en la oscuridad.
Su calor perdura, luego se desvanece; su brasa se contrae hasta que la luz misma se retira.
Sin humo, sin ceniza, sin rastro — solo el silencio de lo que alguna vez ardió.
El suspenso reposa en ese umbral: aún presente, y sin embargo ya ido.
Sostener esta Frecuencia es despertar la soberanía de la disolución.
El Carbón que Desaparece enseña que el poder no termina en la ruina, sino en el regreso silencioso — un pasaje de vuelta a la fuente, donde la fuerza persiste incluso cuando la forma desaparece.