PESA MÁS LA SIMPATÍA.
Hay personas que entran a un cuarto y todo cambia. El ambiente se aligera, las conversaciones fluyen, hasta los más reservados sonríen. No son necesariamente los más listos, ni los más exitosos, ni los más guapos. Son los más simpáticos.
Y esa simpatía, ese magnetismo genuino, ese calor que irradian como si fueran una chimenea en invierno, vale más que diez títulos universitarios. Abre más puertas que veinte años de experiencia. Conquista más corazones que cualquier estrategia de marketing personal.
Este libro nació de una pregunta que me hice durante años: ¿Por qué hay personas que parecen tener el mundo de su lado? No porque sean perfectas, sino porque la gente quiere estar cerca de ellas, ayudarlas, recomendarlas, amarlas.
La respuesta, después de mucho observar, es asombrosa en su...