La Bestia de Humo
De las brasas se alza, criatura de velos cambiantes.
Garras se forman, se disuelven y regresan mientras la melena y los ojos titilan, nunca quietos.
Presencia sin captura, poder sin peso: es una aparición hecha soberana.
Verla es perderla; perseguirla es no atrapar más que aire.
Sostener esta Frecuencia es despertar la soberanía de la visión que escapa a la posesión.
La Bestia de Humo enseña que la fuerza no depende de la permanencia, sino de lo que rehúsa ser atrapado.
Aquí el poder es fugaz, esquivo y eterno en su negativa a ser atado.