El aliado persa Desmontando los mitos sobre Irán
Irán es el país hegemón en la región de Oriente Medio, y ello en razón de una serie de factores como son su población, un pasado imperial que influye y determina culturalmente a los países del entorno, su situación geoestratégica —axial en el cruce de rutas comerciales y salidas a dos mares—, y por la importancia de sus recursos energéticos, cuartos en reservas mundiales de petróleo y segundos en gas.
Sin embargo, Irán no ha sabido granjearse amistades ni tejer una red de alianzas sólida. Desde los tiempos de su revolución en 1979 Irán camina sólo. Por ello ha sufrido agresiones desde todos los ámbitos: la guerra, las sanciones, el asesinato selectivo de sus mejores científicos. Esto tiene que ver con las especificidades de la nación persa, cuales son ser un pueblo indoeuropeo rodeado de naciones árabes, y ser el país de referencia en el Islam chií en un entorno suní que pugna por extender su visión más rigorista e intransigente: el wahabismo.
Pero Irán está llamado a ser parte constitutiva en cualquier ordenación del espacio político regional. Sin el consenso de Irán todas las salidas al incendio actual que sufre la región más convulsa del planeta están abocadas al fracaso. Con el acuerdo en torno a la espinosa cuestión nuclear en vías de resolverse Irán se ha convertido en el aliado necesario.