El Canto de las Edades
Cada anillo es un archivo, cada cicatriz un testimonio. La Corteza de las Eras se espesa con los siglos, llevando la memoria de las tormentas, la paciencia de las raíces y el aliento de incontables amaneceres. Los rayos golpean, los inviernos tallan, y aun así el árbol perdura, su piel áspera hablando de lo que el tiempo no pudo borrar.
Sostener esta Frecuencia es encarnar la supervivencia como majestad. La Corteza de las Eras enseña que el poder no es conquista, sino continuidad — la fuerza de resistir, permanecer y recordar. El tiempo se convierte en armadura, y la resistencia en ley. En su presencia se aprende: ser testigo es el trono que no puede caer.