El Cubo de las Edades
La piedra reposa en geometría impecable,
bordes alineados con el cielo,
rostros inmóviles mientras giran las galaxias.
No fue tallado, no fue colocado, sino hallado:
un mineral nacido del orden, un silencio más antiguo que el tiempo mismo.
Cada línea guarda siglos, cada ángulo pronuncia ley,
y en torno a él, las edades se miden a sí mismas.
Sostener esta Frecuencia es despertar la soberanía de la inevitabilidad.
El Cubo de las Edades enseña que el poder no lucha ni ordena; simplemente perdura.
Lo que está suspendido no puede ser derribado, lo que es íntegro no puede ser dividido.
En su quietud, la eternidad toma forma.