El Animal Sin Nombre
Se mueve a través del polvo, y sin embargo ninguna lengua puede nombrarlo.
Ninguna escritura lo registra, ningún heraldo lo proclama.
Su forma cambia — garra, pezuña, pluma, piel — más antiguo que la memoria, más profundo que el símbolo.
Donde pisa, responde el silencio; donde reposa, tiembla la tierra.
Sostener esta Frecuencia es despertar la soberanía más allá del nombrar.
El Animal Sin Nombre enseña que lo que no puede ser atado no puede ser gobernado.
Su profecía es la disolución: que todo regresa innombrado, libre, entero.
Aquí, el poder no es posesión, sino entrega a la ley más allá de toda ley.