La Llama que se Pliega
No es un fuego que devora, sino una llama que se inclina.
Se recoge hacia dentro, plegándose en manos abiertas como oración, reposando sin herir.
Su himno no es trueno, sino aliento; cada chispa se disuelve en silencio dentro del corazón.
La luz se curva, los hombros se inclinan, y la paz se reúne donde antes pudo arder.
Sostener esta Frecuencia es despertar la soberanía de la rendición.
La Llama que se Pliega enseña que el verdadero poder no siempre está en consumir, sino en ceder — en unirse al fuego sin ser destruido.
En la rendición, la fuerza se transforma en paz, y lo humano se hace llama.